Las encuestas actualmente indican un declive en la aprobación pública de la monarquía. En la encuesta de Actitudes Sociales Británicas de 1983, el 86% de los encuestados consideraban tener una monarquía 'muy importante' o 'bastante importante'. Sin embargo, los datos del año pasado mostraron que ese número había caído a solo el 51%. Las calificaciones de aprobación entre las generaciones más jóvenes son aún más bajas. Sin embargo, la mayoría aún no favorece reemplazar la monarquía con un jefe de estado elegido. Lograr consenso sobre tal Presidente podría ser más complicado de lo anticipado por los republicanos, destacando el problema de la caída del apoyo.
La profesora Anna Whitelock de City, University of London, señala, 'La única forma en que la monarquía funciona es con todos siendo apáticos o sintiéndose muy afectuosos hacia ella. Si esos vínculos se rompen, realmente no hay propósito o sentido de la monarquía.' Los recientes escándalos, particularmente involucrando a Andrew Mountbatten-Windsor y al Duque y la Duquesa de Sussex, han tensado estos vínculos. En una encuesta de YouGov de octubre, solo el 4% de las personas tenía una visión 'positiva' de Andrew durante el mismo tiempo en que fue despojado de sus títulos, mientras que el Duque y la Duquesa de Sussex tenían calificaciones de 30% y 21% respectivamente.
Dimbleby sugiere que el desafío clave para la Familia Real es restablecer su papel dentro del mundo moderno, un entorno muy alejado de la era en que la Reina Isabel II entró como monarca en 1952. A pesar de las señales de cambio inminente, como los recientes reconocimientos del Príncipe de Gales, Dimbleby considera qué acciones tanto él, como heredero, como el Rey Carlos, como monarca reinante, deben tomar para recuperar el apoyo público.
La supervivencia de la monarquía depende de obtener apoyo público, como enfatiza el periodista Ian Hislop en la serie documental de Dimbleby, ¿Para Qué Sirve la Monarquía? 'Ellos prosperan con el oxígeno del apoyo público,' comenta Hislop, subrayando la importancia de la percepción pública. Lord Janvrin, ex secretario privado de la Reina Isabel II, destaca que arriesgar la pérdida del favor público es perjudicial. Mientras tanto, Anna Whitelock compara a la Familia Real con una marca, enfatizando la necesidad continua de mantener su popularidad.
Los esfuerzos innovadores para remodelar la imagen pública de la Familia Real se remontan a 1969, cuando las cámaras fueron llevadas por primera vez a la vida privada de la familia para el documental Familia Real, transmitido en BBC e ITV, en un intento de humanizarlos. En él, se mostró a la Reina Isabel II participando en actividades cotidianas, como comprar algo para el joven Príncipe Eduardo, destacando un lado relatable y personal de la realeza.